28 de junio 2017 Editorial Volver

La moralidad de Bertone. ¡Mmmmmmm!

Por: Daniel Karamanian

Es amplio el debate en la filosofía política sobre el comportamiento moral en lo político.
¿Es lo mismo la ética política que la ética del ciudadano común? El debate se presenta entre quienes entienden que sí y otros que no. No pretendo, ni mucho menos, afirmar ningún postulado moral en este sentido pero sí exponer que este debate existe y es el que, a juicio estrictamente personal, genera las diferencias entre el concepto que el “ciudadano de a pie” tiene del político y el concepto que el político entiende de sí mismo y de su actuar moral. Esta diferencia de apreciación, de lo que es moral o no lo es, es lo que aporta al pensamiento ciudadano colectivo sobre que “los políticos son todos mentirosos y corruptos”.
La relación entre ética y política es estrecha, es desde el origen, porque las dos competen a la acción humana, y no hay ninguna acción humana que pueda prescindir de criterios éticos. Entonces ¿dónde aparece el inconveniente? Aparece con la obtención y el mantenimiento del poder. El logro del poder y su mantenimiento es intrínseco de lo político. Es el objeto específico de la política, que se va a llevar a cabo a través de las acciones políticas que involucrarán su propia lógica, produciendo, algunas de éstas acciones, las diferencias entre los conceptos morales que la sociedad en su conjunto los catalogaría como inmorales y aquellas que caracterizan a los políticos para lograr este objetivo.
Analicemos:
¿Hubiera ganado las elecciones Menem en el 1989 si daba a conocer su plan de gobierno?
O más actual, ¿Qué hubiera pasado si Macri decía lo que iba a hacer y no dijo en campaña?
En ambos casos desde la ética política no se cuestionan algunas acciones como la omisión y la mentira para el logro del poder, siempre y cuando se entienda el mismo como el fin para el mejoramiento de la sociedad en su conjunto. Discusión aparte que no es tema de la presente!!!
¿Y Bertone? ¿Hasta qué punto es cuestionable su “giro ideológico” en sintonía con el gobierno de Mauricio Macri? Pues, debe gobernar. Desde el juego y la moral política ni se lo plantea. Debe permanecer en el poder. Desde el ciudadano común es una “traición” que desemboca, una vez más, en el concepto de “son todos iguales”.
En la medida que no se acepten o acerquen posiciones en los diferentes conceptos sobre la moralidad de una acción, es imposible la confianza en los políticos. De mi parte, entiendo que el esfuerzo mayor debe estar puesto en ellos, porque son los que tienen mayor responsabilidad sobre el sostenimiento de la legitimidad del sistema, sino; no se ofusquen cuando se les pide que se vayan o sino comprendan de donde sale tal pedido!!


Fuente: www.94diez.com

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