8 de septiembre 2017 Editorial Volver

La maldad del kirchnerismo en nombre de Maldonado

Por: Rubén Lasagno

 Y por fin (para el kirchnerismo) la excusa llegó. Se llama Santiago Maldonado, un muchacho que por acción u omisión, este gobierno nacional de incapaces no puede encontrar, y por ende no puede resolver la claringuilla que le propone la “auto destituida” (por mano propia) Cristina Fernández y su fuerza de choque, la Armada Brancaleone devuelta a la vida como zombis político que buscan comerse a todos, tratando de volver a la vida.
La realidad va por dos veredas distintas. En una vereda está la gente de bien que quiere ver a Maldonado vivo y le reclama al gobierno nacional por su desaparición con justa razón, por cuando la Ministra todavía no sabe si la Gendarmería lo levantó o no, si lo detuvieron o no, si los cargaron en una camioneta o no, si está en argentina o en Chile, si muerto o vivo… y a un mes de los hechos está todo como el primer día, debido, por sobre todo, por décadas de incapacidad auto gestionada por los distintos gobiernos de turno, en un país donde no es casual que atentados como el de las embajadas y la AMIA, las desapariciones de más de 2.500 personas desde que volvió la democracia o la muerte de un fiscal, un magnicidio que conmovió al mundo entero, sigan impunes.
Pero en la otra vereda está el kirchnerismo, esa suerte de resabio inmoral de la política, que por doce años nos ejecutó las esperanzas, los bienes del Estado, las finanzas, la economía y se robó el país en términos objetivos. Estos, que se vieron eyectados del poder, inesperadamente (para ellos) en el 2015, jamás se resignaron a morir (políticamente hablando). Por eso tratan de resurgir como zombis, con más ganas de sangre que antes y en ese camino, cualquier cabo suelo de los tantos que deja Macri, le vienen de perilla.
Néstor y Cristina no tuvieron un desaparecido, tuvieron varios; no tuvieron un muerto, tuvieron 52 todos juntos y por corrupción propia, lo que nunca tuvieron fue capacidad y vocación por buscar a los culpables, porque eran ellos mismos los responsables y nada hace pensar que alguien en el poder (y mucho menos el kirchnerismo) se autoinculpe, es más, ni siquiera tienen la grandeza de hacer autocrítica. Por toda esa gente que murió y desapareció, el kirchnerismo nunca reclamó.
Dicho esto y después de negarse a entregar el mando en la presidencia, evidente gesto de impotencia y desprecio por las instituciones, de mostrar un helicóptero de cartón, tratar de llenar las plazas con militancia obligada a concurrir por los intendentes, gritar que Macri es la dictadura y alabar a Maduro, sin encontrar un anclaje argumentativo para justificar el mensaje caótico y pedir que “Macri renuncie”, aparece entrelazada esta triste y rara historia con el advenimiento de la violencia de vándalos, que en nombre de los mapuches cometen delitos por doquier y si faltaba algo, desaparece un muchacho, entre un cúmulo de extrañas situaciones, muchas mentiras, operaciones políticas y de prensa y de un lado y otro, negaciones de todo tipo, se suma una ineficiencia supina del Estado para resolver un problema básico: encontrar a una persona que hasta hace un mes caminaba por las calles de El Bolsón.
La orden de CFK fue, entonces, hagamos leña política de este caso que nos viene como anillo al dedo y tratemos de “colgarles un Kosteki y Santillán” a Macri, quien te dice que por ahí, le tiemblen las piernas y esto sea el empujoncito que necesita el elector para volver a pensar en ella y sus secuaces, como solución al marco de derecho.
En realidad al kirchnerismo Maldonado no le importa nada, su causa sí. Ellos piensan en términos políticos de campaña por lo tanto (para ellos) si aparece muerto, mejor, pero si se comprueba que la responsabilidad es de Gendarmería, sería aún mejor, diría CFK, ¡ inmejorable !.
Ningún escenario le sería tan propicio al kirchnerismo, como comprobar que Maldonado fue desaparecido por la propia Gendarmería, no ya para pedirle la renuncia a Bullrich, quien a estas alturas ha hecho méritos suficientes para estar fuera del cargo, sino para pegarle en el corazón al gobierno nacional y tratar de torcer la opinión pública en su contra, con la esperanza de recoger el “voto castigo” que, fuera de aquel 54% del 2011 que llamamos oportunamente “voto emotivo” por el “efecto Néstor”, siempre le hicieron sentir a ella, con los distintos reveces que sufrió en la sucesivas elecciones a nivel nacional.
Sin duda es el kirchenrismo quien atiza el caos, el desorden y promueve la represión para “cargarle un muerto” al gobierno titubeante de Macri que deja hacer y cuando quiere actuar lo hace mal y a destiempo. El kirchnerismo sueña con reinstalar un fantasma que actúe como expulsor de un gobierno elegido legalmente en las urnas, creyendo que puede lograr un nuevo “duahaldazo” y sacar al actual presidente, como lo eyectaron a Duhalde cuando la maldita policía de gatillo fácil le puso fecha de vencimiento a su gobierno interino y una lápida al futuro político del ex guardavidas. En en ese camino donde se arman molotov, se planifican ataques a edificios públicos, pintadas amenazas, grafitis agresivos en el Cabildo, escaramuzas contra gendarmería en el Bolsón, encapuchados de izquierda que con palos rompen todo, etc.
Pero los tiempos son otros, la sociedad es otra, el contexto socio-político es otro y la situación institucional, también es otra.
Hoy la gente sabe de qué lado está la resaca política que ataca para defenderse. Sabe que la grieta no es ideológica, es moral. De un lado nos paramos quienes rechazamos y odiamos la corrupción, el robo, la impunidad, la mentira y la desvergüenza de cualquier sector político del cual emanen esos malos olores y del otro los que la sostienen, la justifican, la aprueban o al menos, no la condenan.
Por esto y no por otra cosa, todo lo que hace el kirchnerismo para agitar el caos, no tendrá ninguna incidencia en contra del gobierno nacional en octubre, al contrario, le da más votos y le genera una adhesión solidaria aún mayor, quizás, que la merecida por un gabinete plagado de improvisados, con gran déficit de conocimiento y capacidad para resolver hechos como éste.
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Ver la imagen forzadamente compungida de Cristina en una iglesia, con la foto de Maldonado en sus manos, es realmente de un nivel de cinismo, hipocresía y falsedad, propio de estos zombies de la política que buscan perpetuarse en una sociedad débil y bastante apática en cuestiones de sensibilidad política, pero con gran capacidad para el razonamiento crítico, la cual sabe discernir a tiempo (la prueba es diciembre del 2015) y por ende, votará en el mismo sentido para sacudirse a los caníbales que pretenden retornar por la migajas que se olvidaron robar.

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