21 de abril 2016 Historia Volver

El ciudadano ilustre de Río Grande que "viró" el destino de Europa

El ciudadano ilustre de Río Grande que "viró" el destino de Europa

Una particular historia sobre la vida de Emil Slatynski, quien estuvo al frente en las dos guerras mundiales y que fue clave en la contienda ruso-polaca de 1920 para torcer el rumbo comunista y terminó sus días en la ciudad de Río Grande cortando maderas para las vías del tren argentino, sale a luz en estos días como una manera de recuperar la memoria de la ciudad fueguina.

Promediaba 1949 cuando el polaco Emil Slatynski (1897-1955), de unos 50 años con gesto adusto y cansado y varias guerras en sus espaldas, llegó a Tierra del Fuego -ese fin del mundo aún no explorado por extranjeros- con única compañía de dos perros y una historia que de a poco sería revelada, sobre todo en los próximos días cuando refloten sus hazañas en una serie de encuentros con motivo del centenario de Río Grande.
En una Europa que aún no se recuperaba de la sangría de la Segunda Guerra Mundial y bajo un sistema comunista en Polonia con el que no comulgaba, Emil -un condecorado militar- siguió a un conocido que ya tenía un contrato para proveerle maderas a los ferrocarriles argentinos. Sin mujer ni hijos, el polaco se instaló en Río Grande y abrió un próspero aserradero.
Pocos años después murió. Fue enterrado allí como un poblador más y olvidado por medio siglo hasta 2010, cuando Ana y Roberto Berber, hermanos fueguinos, encontraron en ese antiguo aserradero un álbum de fotos del polaco. Rastrearon su identidad, su vida y buscaron al traductor y especialista en historia militar de Polonia, Andrés Chowanczak, para que los ayude a desanudar a este misterioso personaje.
"Por una casualidad, su sobrino nieto, Bartosz Slatynski, que estaba escribiendo un libro sobre su tío, se comunica con los Berbel, que le mandan este álbum. Cuando sale el libro, Slatynski le envía un ejemplar a los fueguinos que se interesan en la historia y localizan la tumba del teniente coronel, que iba a a ser exhumada de oficio en poco tiempo", contó Chowanczak a Télam.
Finalmente, en 2013, los Berbel "presentan la historia de hazañas militares de Emil en el Consejo Deliberante de la ciudad y lo declaran ciudadano ilustre post mortem", dijo Chowanczak, invitado el próximo viernes para contar la trama polaca en un encuentro en Río Grande.
Sin embargo, la historia militar y personal de Slatynski nunca fue relacionada con el "Milagro del Vístula", un enfrentamiento decisivo de la guerra polaco-soviética de 1920 que, por un "incidente", concluyó con una inesperada retirada rusa que cambió el tablero político europeo.
Fue precisamente Emil Slatynski, aquel esquivo hombre de acento raro que cortaba maderas en el gélido sur argentino, el que se encargó de torcer el rumbo de los comunistas en el Viejo Continente en los años previos a la Segunda Guerra, según contó el especialista.
Con tan sólo 17 años, Slatynski entra a las legiones polacas comandadas por Josef Pilsudski, más adelante una figura dictatorial de la historia polaca. "En 1918 al finalizar la Primera Guerra Mundial, las potencias que habían invadido Polonia se debilitan y nace el Estado polaco, pero no queda definida la frontera oriental, foco de enfrentamientos con los rusos", narró Chowanczak.
"El plan de Vladimir Lenin -líder de la Revolución Rusa- era llegar a Alemania y lograr una federación de estados comunistas en toda Europa. En la ofensiva en la frontera polaca estaba al frente el mariscal Mijail Tuchaczewski, considerado el Napoleón Ruso y enfrentado a Joseph Stalin, que más tarde lo condenó a muerte", dijo el apasionado historiador, también ingeniero y descendiente de polacos.
Con los rusos en la puerta de Varsovia, Tuchaczewski "se da cuenta que uno de sus flancos está desprotegido y solicita a Moscú que envíen escuadrones de Caballería; Stalin recibe la orden y antepone sus intereses personales. Piensa que si manda los escuadrones, él no será el héroe de la campaña, entonces no lo hace", dijo.
En tanto, "Pilsudski, por el lado polaco, quería llegar a ese punto débil y atacar, una acción descabellada, pero tenía un as en la manga: un oficial de inteligencia había descifrado el código ruso. Entonces, sabía las maniobras del enemigo".
Así, con ese flanco debilitado, un pequeño escuadrón de Caballería al mando de Slatynski "se introduce entre las líneas de Ejército Ruso, ataca el puesto de comunicaciones del Estado Mayor y destruye su radio, dejándolos totalmente incomunicados. No sabemos si esta acción intrépida fue inteligencia o casualidad", explicó.
Tuchaczewski manda nuevamente la orden para reforzar ese espacio, pero nunca reciben: la radio ya no servía. "Los polacos los rodean y atacan la retaguardia rusa. Ese incidente evita que los rusos tengan una victoria contundente e impongan el comunismo en toda Europa", opinó el especialista.
Esta conexión entre un maderero polaco de Río Grande y una de las batallas más importantes del siglo XX fue un hallazgo reciente.
"Cuando lo declararon Ciudadano Ilustre no sabían esto. La asociación la hice hace un mes cuando me enviaron las pruebas: un libro publicado en 1970 por un soldado polaco. Stalynski fue el jefe del escuadrón que provocó el mayor desastre militar ruso hasta la segunda guerra mundial”, concluyó Chowanczak.
Este hombre "cambió el destino de Europa, al menos de Alemania, Hungría, Checoslovaquia y los países Bálticos. No sé si está bien o mal, pero viró la historia", especuló Chowanczak sobre ese punto de inflexión atribuido a este ex militar polaco, a quien el 26 de abril de 1956 le falló el corazón y fue enterrado bajo suelo argentino.

Fuente: Agencia Télam, Leticia Pogoriles

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