29 de agosto 2015 Regionales Volver

Por no votar como quería el FPV, echaron a un concejal del Bloque oficialista, en Río Gallegos

Por no votar como quería el FPV, echaron a un concejal del Bloque oficialista, en Río Gallegos
La “democracia” oficialista queda en evidencia. Por no haber votado como sus compañeros de bancada, el FPV expulsó a un concejal del bloque. Quien pidió su salida es otro concejal que asumió hace unos días en reemplazo de quien hoy es intendente interino de la ciudad, a quien responde políticamente y por cuya orden actuó. El detonante fue haber votado afirmativamente la homologación del Acta que refrenda el compromiso del 15% de aumento a los municipales, asumido por el ex Intendente Raúl Cantín.
Los concejales en el HCD de Río Gallegos se dividen las bancas de la siguiente manera: 4 del FPV y 3 de la UCR. Ayer al ponerse a consideración la homologación del compromiso del 15% a pagarles a los trabajadores municipales, los Radicales Jorge Garecca, Silvia D´Andrea y Pablo Fadul (Presidente), votaron positivamente. Los concejales del FPV, Eloy Echazú, Juan Carlos Figueroa y Rosana Larcher se abstuvieron, una forma práctica de votar negativamente. Sin embargo, el otro concejal de esa bancada oficialista, Lucio Santucho (que como D ´Andrea es de extracción municipal) votó afirmativamente, en consonancia con el voto radical.
Esta mañana, por iniciativa del concejal Eloy Echazú y a órdenes del propio intendente interino Pablo Grasso, en nota con el acompañamiento de Larcher y Figueroa se le comunicó al presidente del Cuerpo, Pablo Fadul, la expulsión de Santucho del Bloque, con lo cual, el oficialismo no cosecha más que problemas, de cara a los meses que les toca transitar.
Error político
La expulsión del concejal Santucho por parte de sus pares en el Concejo Deliberante, es una acción “aleccionadora” del FPV, que no admite el discenso, discusión y mucho menos la discrepancia con toda orden política. La premisa de que “en el FPV no se puede pensar”, se hace realidad en estos casos y convalida aquellos motes ganados por los legisladores “del palo” como: “brazos enyesados”, “Gato chino” o el más antiguo, que identifica a la mayoría oficialista en Cámara de Diputados, lugar al que se le dio el nombre de “Cuevas de las manos”.
Como dijo Henry Ford, cuando en 1950 el público le demandaba otros colores en los autos que fabricaba. “La gente puede elegir cualquier color, siempre que sean negros”. Ese principio es más o menos el que impulsa el FPV sobre el “libre pensamiento” dentro de su espacio y aplica a quienes forman parte de su estructura política y/o legislativa.
Lo cierto es que hasta políticamente, la acción de los concejales del FPV, es incorrecta. En momentos en que necesitan mayor cohesión y más apoyo para el intendente interino, a quien ya no le resulta fácil gestionar con un HCD donde el FPV es mayoría solo por una mano, le terminan quitando una pata al banco donde se debe apoyar Pablo Grasso, puesto que ahora Santucho, como contrapartida, es prácticamente seguro que irá en contra de todos los proyectos del Ejecutivo y lo hará junto a los Radicales. Pero aún si no es así, cada vez que el FPV envíe un proyecto, estará en la duda si Santucho lo va a apoyar, ya que no responde más a la línea interna del bloque que lo expulsó.
Entonces, cabría preguntarse ¿Tan obtusos son los concejales del FPV que ni siquiera han sido capaces de medir las consecuencias políticas que tiene esta decisión?. Además, convengamos, lo que se homologó es un “reconocimiento” de un Acta que existió y fue firmada por Cantín, otro integrante del mismo partido. NO se trató de una decisión que afectara, ni siquiera una decisión municipal.
Con esta medida, Grasso verá complicado de ahora en más, el envío y aprobación de cualquier herramienta que necesite y donde (hasta hoy) el FPV imponía mayoría para lograr la aprobación de cualquier Ordenanza o Decreto, por más incoherente o inservible que fuera.
Una fuente consultada en la municipalidad, fue lapidaria al respecto “Son cuadrados, son ravioles, pero no de seso, de queso”, dijo un secretario muy enojado con la medida “no se dan cuenta que el negro (Santucho) ahora se la va a cobrar a Grasso. No ven nada, son básicos, de política… nada, duros, burros, sin cintura, con anteojeras”, concluyó el funcionario K, muy disgustado.
Notas y mentiras
En la nota enviada por el bloque del FPV al presidente del Cuerpo, Pablo Fadul (UCR), donde se comunica la decisión de expulsar al concejal Santucho, está llena de puntos realmente risueños y hasta grotescos, si se tiene en cuenta la fundamentación que utilizan los concejales Larcher, Echazú y Figueroa, para justificar la decisión de sacarse de encima a Santucho por no votar como le habían ordenado.
En una parte de la nota, dicen: “Como representante del Partido Nacional Justicialista en el ámbito legislativo municipal, tenemos la misión encomendada por el voto popular, quien nos dio la responsabilidad de ser bloque mayoritario, a fin de encarar acciones tendientes a realizar estrategiasque permitan una mejora en la calidad de vida de nuestros vecinos, acciones a modo individual o conjuntamente actuando en bloque venimos desarrollando en este ámbito” (SIC)
Analicemos:
Cuando los concejales aseguran “tenemos la misión encomendada por el voto popular”, tiene razón en algo: los votó gente, lo que no explican los ediles es que no están allí por decisión de las mayorías, sino por un grupo de personas que siendo minoría, suman mediante el perverso sistema de Ley de Lemas. Probablemente, ninguno de ellos estaría allí si el voto fuera directo. De allí que la banca de cada uno de ellos sea legal, pero no legítima; hablando desde la representación popular, precisamente.
“…quien nos dio la responsabilidad de ser bloque mayoritario a fin de encarar acciones tendientes a realizar estrategias que permitan una mejora en la calidad de vida de nuestros vecinos”, señala otra parte del texto.
Como argumento general o global, para explicar sin decir mucho, para qué son elegidos los concejales, puede ser aceptado; pero en este caso puntual esa fundamentación es absolutamente falaz e irrisoria, porque no se percibe dónde está plasmado que votando afirmativa o negativamente la homologación del Artículo que reconoce el 15% a los municipales, le mejoran la calidad de vida a los ciudadanos de Río Gallegos. Lo cual reduce el discurso de los concejales K a una simple justificación de ocasión para despedir a quien no acató una orden de ellos mismos.
La verdad es que, dentro del FPV, no se puede pensar libremente. El partido es un coto de caza de quienes dicen lo que hacer y decir. Cualquier disidente es castigado. La falta de democracia y de opinión y libre pensamiento, dentro del espacio del FPV es tan elocuente que la acción desmedida y poco política de los concejales Larcher, Echazú y Figueroa, deja ahora, a su propio partido, sin un apoyo fundamental dentro del Concejo Deliberante de la ciudad, en meses cruciales donde el intendente interino necesita más que nunca, las manos que lo ayuden a llegar a la meta, porque debe enfrentar, además de todos los problemas financieros y estructurales, el sindical.
Larcher y Figueroa, antes de firmar la nota donde dicen que su objetivo es “mejorarle la vida a los vecinos”, debieran explicar si en virtud de esa premisa, comenzaron mejorándole la vida a sus hijos, ya que la concejal, por Decreto Nº 1091 del 24 de diciembre de 2014, con la firma del presidente del Concejo Deliberante de Río Gallegos, Pablo Grasso (FPV), se aprobó el contrato “temporario” del joven de 18 años, Matías Ignacio Vargas (39.884.018), hijo de Rosana, que hizo su ingreso al Cuerpo legislativo.
El otro caso es el del Concejal Juan Carlos Figueroa, que por expediente 15276 SG/08, hizo ingresar a su hija María Tatiana Figueroa dentro del Cuerpo legislativo, momento desde el cual revistó como contratada. Sin embargo, a partir del 1º de mayo de este año y por Resolución 172/15, firmada por Eloy Dante Echazú (hoy concejal) y Pablo Grasso, Presidente del HCD de Río Gallegos (hoy intendente interino), quedó formalizado su pase a planta permanente.
En este caso, la joven ni siquiera tiene domicilio en Río Gallegos, vive y estudia en Córdoba y cobra por cajero automático, el sueldo como ñoqui del HCD de Río Gallegos.
Habrá que ver si en realidad, tanto Figueroa como Larcher se han tomado al pie de la letra sus discursos de mejorarles la vida a los vecinos y tal vez, decidieron que el ejemplo empezara por casa.
(Agencia OPI Santa Cruz)

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