1 de septiembre 2021 Editorial Volver

Tolosa Paz: sobre "garchar", el discurso peronista y el narcisismo barato

Por Mauro A. Fernández *

El discurso peronista, como se sabe, se ha ocupado siempre y con bastante gracia política de los placeres, cosa que otros no. pero hay momentos y maneras para eso. La frase "en el peronismo se garcha", ¿no suena a un alarde torpe y extemporáneo de potencia?

La chica de dos apellidos (con jactancia de abuela) juega de linda, fresca, joven y piola, y entonces "les hace" el programa a los pibes respondiendo cosas casi graciosas. Y hacerles el programa a los pibes es no tener la distancia crítica suficiente y necesaria de los medios, que no son medios.

¿Sería un error político negarse a participar de una entrevista (oficialista) en la que te proponen relativas pavadas? ¿Sería un error político negarse a parecer ubicuo, gracioso, ingenioso, contento, divertido?

He aquí donde aparece el viejo problema de la relación entre el supuesto contenido y la supuesta forma: el candidato preferido y ensalzado de CQC era el nefasto Ruckauf, porque se prendía en todos los chistes. La escuela del discurso neoliberal que supo transmitir Pergolini no nos abandona.

Claro que "lo personal es político", pero cuando lo hegemónico es el narcisismo barato, la liviandad, la inmediatez y el alimento de la tontera pública en un contexto más bien horrible, habría que decir otra cosa. No se bien qué, pero otra cosa.

Quien sepa lo mínimo de la condición humana y de sexología, sabe que se puede vivir bien sin garchar, aunque no se puede vivir bien sin comer. que el discurso político, que nos interesa a los que queremos que todos coman bien, se ocupe casi exclusivamente de pelotudeces es algo que sí hace mal.

Hay varios temas para problematizar aquí si se quiere, entre ellos la relación contemporánea entre lo que se considera público y privado. pero mencionar lo íntimo de esa manera suena a coartada, como cuando a Macri se le preguntaba por cualquier asunto y respondía mencionando a la hija.

Puede que -razonablemente- se tome al macrismo radical como enemigo circunstancial y se voten estos descuidos.

Pero no es conveniente olvidar que lo que habría que desarmar es la cultura neoliberal que habilita estos textos que son transversales porque la cultura pasota es hegemónica, y viene educándonos hace décadas.

*De su muro personal.

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