24 de agosto 2022 Editorial Volver

El día menos pensado

Por: Rubén Lasagno

Cristina Fernández no pensó, cuando reasumió el poder en el 2019, que este día llegaría. Muchos aún descreemos que los jueces vayan a ser lapidarios con la vicepresidente, porque lamentablemente, la justicia está llena de muchos valientes como los Fiscales Luciani, Mola y tantos otros que aún en las sombras de un país oscurecido por sectores reaccionarios a la libertad y a la justicia, siguen para adelante sin auto limitarse y accionar con miedo a los bocones mili tontos que se creen los dueños del mismo país que hundieron; pero también están los otros, los más permeables y pretensiosos que sucumben al poder o al dinero.
Cristina Fernández jamás creyó que un par de fiscales se animarían a investigar sus delitos y muchos menos que de manera directa, concreta y tajante, pidieran una condena de 12 años de prisión con inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. Jamás se le cruzó por su cabeza que algo así podría suceder.

Y el día menos pensado llegó. Fue un día histórico en la Argentina de la corrupción y la impunidad. Será muy difícil para los jueces de este Tribunal exceptuar a la vicepresidente de la condena. Podrán bajarle los años, podrán restaurarle la esperanza de que no va a ir efectivamente a prisión, podrán extender la agonía judicial con estrategias dilatorias, recursos, impugnaciones y una batería de palos para poner en la rueda, pero lo que no van a poder es detener el inexorable tiempo que se agota y lleva a una resolución judicial de la cual pocos teníamos fe de que sucedería.
Anoche se veía gente que convocada por las redes, se situaba bajo la ventana del departamento de calle Juncal para “apoyar” a la vicepresidente, afirmando que es una perseguida a la que buscan proscribir. ¿Y a quién le importa eso? ¿Qué valor tiene ese grupo de personas que van a vivar a una corrupta?. Lo bueno de todo ello es que ninguna otra persona salió a insultar u organizar marchas en contra de CFK; porque ella ya está siendo juzgada y de nada vale expresar la bronca en las calles, si donde hay que demostrar el descontento, es en las urnas.
Este es el día menos pensado. Ahora la vicepresidente, como los jueces le cortaron la posibilidad de salirse con la suya, con ese pedido extemporáneo de hablar para denostar a cuanto ser humano se le cruzara en el camino de su comprometida situación judicial, va a vociferar por las redes sociales. Allí, sin mostrar ninguna prueba, dará un discurso espasmódico, desopilante y cargado de falacias, pero todos lo leerán tratando de encontrarle el lado lógico y los medios seguramente inaugurarán otra sesión de análisis estúpidos, tediosos, durante todo el día repitiéndolo hasta el cansancio.
Nada de esto, ni las firmas de los 500 intendentes, ni los relatos, ni las marchas, ni las bravuconadas de los Echarri, los Brancatelli, los De Pedro y tantos otros, podrán parar la catarata de pruebas que aplastan con su peso el ego de Cristina ni detener la decisión de los Tribunales.
Está claro que a Cristina Fernández, no la absolvió la historia, la va a condenar la justicia.

Otros Editoriales



Opiniones

Nos gustaría saber tu opinios... dejanos tu comentario!