22 de mayo 2020 Interés General Volver

Héroe canino

Tierra del Fuego: Murió “Rosko”, el can que en 2015 salvó la vida de un hombre

Tierra del Fuego: Murió “Rosko”, el can que en 2015 salvó la vida de un hombre

Pertenecía a uno de los integrantes del cuerpo de bomberos de Ushuaia y prestaba servicios en la comisión de auxilio como rastreador. Tenía 8 años por lo que su muerte sorprendió a los rescatistas que lo consideraban un miembro más del equipo.

El perro sabueso que en 2015 salvó a un hombre de morir de hipotermia en la montaña, luego de guiar a los rescatistas hasta el punto exacto donde se encontraba el herido, en inmediaciones del glaciar Martial, murió el martes inesperadamente.
La noticia trascendió a través de los bomberos del cuartel central de Ushuaia, a cuyo cuerpo pertenece Jonathan Gabriel Corales, propietario y entrenador del perro, quien fue consolado con un emotivo mensaje por parte de sus compañeros.
“Rosko” se hizo conocido en todo el país luego de haber salvado la vida de Pablo Gómez, de 27 años, el 11 de marzo de 2015. El joven había salido de caminata a la montaña y sufrió una caída.
Al parecer, el deceso del perro fue algo inesperado debido a que  gozaba de una excelente salud, con 8 años de vida. Según indicaron amigos cercanos a Corales, luego de haber ingerido alimentos habría comenzado a jugar y a correr lo que le ocasionó una inesperada insuficiencia digestiva de la cual no pudo salir pese a los esfuerzos veterinarios por salvarle la vida.
El can era muy querido por los cuerpos de bomberos de la ciudad de Ushuaia y por los integrantes de la comisión de auxilio, ya que integraba la misma y era utilizado como un integrante vital al momento de buscar y rescatar personas en la montaña y zonas agrestes.
Las noticias de aquel momento dieron cuenta que el can  se separó del grupo unos 800 metros, siguiendo un rastro en medio de la oscuridad y en un terreno escarpado y repleto de rocas filosas. De repente comenzó a hacer círculos alrededor de un sitio y empezó a llorar. Para mí era una señal inequívoca de que lo había encontrado”, había dicho Jonathan Gabriel Corales, entrenador del perro sabueso perteneciente a la asociación civil escuela canina de catástrofe.
Agregó que “cuando nos acercamos y confirmamos que se trataba del chico perdido, se mezclaron todas las sensaciones: angustia, alegría, tensión. El perro seguía llorando y quería lamerlo. Enseguida comenzamos a evaluar su estado. Fueron cinco minutos inolvidables”, recordó.

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