1 de marzo 2022 Internacionales Volver

Crimen de lesa humanidad

Cuando Rusia decidió matar de hambre a millones de personas en Ucrania

Cuando Rusia decidió matar de hambre a millones de personas en Ucrania

Desde 2008, se encuentra ubicado en las colinas de Pechersk (en la margen derecha del río Dnieper) en Kiev, el “Museo Nacional del Genocidio del Holodomor”, un memorial dedicado al recuerdo de uno de los hechos más trágicos de la historia de Ucrania durante su etapa como una de las repúblicas que formaron parte de la Unión Soviética.

Sucedió entre los años 1932 y 1933 y fue precisamente desde Rusia (país principal de la URSS) desde donde se gestó el plan para que millones de ucranianos murieran de inanición, al quitarles la totalidad de las cosechas y ganado y no tener absolutamente nada con lo que alimentarse.
La orden de provocar aquella gran hambruna llegó directamente desde el Kremlin, siendo Iósif Stalin el principal artífice del plan genocida. Un gran número de historiadores coinciden en señalar que el motivo del líder soviético para provocar aquellas millones de muertes fue el querer acabar con un movimiento de independencia de Ucrania que cada vez contaba con más partidarios.
El ‘Holodomor’(traducido literalmente como ‘matar de hambre’ y utilizado en el sentido de ‘gran hambruna’) se inició en diciembre de 1932, tres años después que, desde Moscú, llegase la orden de colectivización de las tierras en toda la Unión Soviética, en el que se expropiaron los terrenos a toso los campesinos (dejaban de ser propietarios de las tierras que trabajaban) y el Estado soviético pasaba a tener el control absoluto sobre todos los cultivos, cosechas y animales de las granjas.
El principal propósito de Stalin era acelerar la industrialización de la URSS, por lo que debía trasladarse hacia las ciudades todas las cosechas, granos y alimentos provenientes de las granjas. Esto provocó que Ucrania, que era la principal productora de cereal, quedase en la más absoluta de las ruinas y sin tener nada que comer las familias campesinas que allí vivían.
Numerosos ucranianos se opusieron a esas injustas medidas, negándose a ceder al estado sus tierras y el fruto de su trabajo. Muchos campesinos eran propietarios y no estaban dispuestos a perderlo todo. Se iniciaron una serie de revueltas e incluso hubo quien tomó la desacertada y drástica decisión de matar a sus animales antes que cedérselos al gobierno de la URSS (se calcula que se sacrificaron a varios millones de animales).
A inicios de 1933, ante la actitud de los campesinos de Ucrania, Iósif Stalin dictó una orden por la cual facultaba a los miembros del Ejército Rojo a poder incautar a la fuerza todos los bienes de los campesinos ucranianos, pudiendo entrar en todas las casas y granja y requisar hasta el último grano de cereal, cosechas y animales. No importaba si debían utilizar la fuerza para ello, se les daba carta blanca para hacerlo.
Los militares dejaron a los campesinos ucranianos sin nada, robándoles todo aquello que les vino en gana (incluso cosas personales).
Sin nada que comer, empezaron a enfermar y a producirse infinidad de fallecimientos por inanición. Numerosos fueron los casos de canibalismo, debido a que muchas personas decidieron comer los restos de otras personas muertas (incluso de sus propios familiares), pero esto provocó más enfermedades y muertes.
Se calcula que el número de fallecidos a causa del Holodomor podría rondar entre los dos y los siete millones de personas. No hay una cifra exacta, debido a que durante medio siglo desde la URSS se mantuvo este genocidio en secreto.
Solo con la cosecha de cereales de 1932 (si no hubiese sido requisada por el estado) hubiese servido para alimentar a toda la población de Ucrania durante dos años seguidos.
Cuando las noticias de aquella gran hambruna llegaron hasta los países vecinos, se enviaron numerosos cargamentos de comida y ayuda exterior, pero aquella solidaria campaña internacional no sirvió de nada, ya que la mayoría de los envíos quedaron interceptados por miembros del ejército rojo y no llegó a sus destinatarios ucranianos.
Para finales de 1933, desde el estado soviético se rebajó la exigencia de cuota de cosechas y cultivos, dando algo de respiro a los granjeros que habían podido sobrevivir, acabando de ese modo con aquella gran hambruna que acabó con la vida de millones de ciudadanos ucranianos y que ha sido considerado como un auténtico genocidio y crimen de lesa humanidad.

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