14 de mayo 2022 Campo Volver

Ayer el mercado de hacienda de Liniers cerró sus puertas tras 121 años de historia

Ayer el mercado de hacienda de Liniers cerró sus puertas tras 121 años de historia

El mercado, es un punto de referencia del campo argentino y de su excelsa ganadería, pero también lo es de la ciudad de Buenos Aires, un lugar antagónico por definición a la ruralidad.

Ubicado en el corazón del barrio porteño de Mataderos, sus 30 hectáreas de pasarelas y corrales supieron acoger decenas de miles de animales y marcar la vida no solo de la zona, sino también de las incontables cantidad de personas que supieron trabajar allí y ver infinidad de amaneceres antes de que los martillos de los rematadores, las voces de los compradores y los mugidos de las vacas comenzaran a escucharse.
Lo cierto es que ayer se realizará su última gran gala tras 121 años de historia y actividad ininterrumpida. Ingresaron por última vez los camiones cargados con los animales, se congregaron por última vez los compradores frente a los corrales, se pujó por última vez por la mercadería y se cerraron por última vez negocios en ese lugar. Algunos dicen que con Liniers muere parte de la historia de Mataderos. Otros directamente sostienen que desaparece un ícono de todo el sector ganadero. Los hombres a caballo, la indumentaria gaucha y ese peculiar olor ácido pasarán a ser cosa del pasado.
No obstante, la naturaleza de la historia reside en no detenerse, sino que avanza constantemente. Y es por eso que el mercado fundado en 1901 dejará de contar con el aluvión de miles de animales en sus corrales para abastecer las carnicerías del gran Buenos Aires y la ciudad y trasladará el próximo martes sus operaciones al denominado Mercado Agro ganadero (MAG) ubicado en la localidad bonaerense de Cañuelas, a casi 54 kilómetros de Mataderos. Allí, las 30 hectáreas de Liniers se transformarán en 100 hectáreas, con una moderna infraestructura, tecnología de última generación y mayores comodidades para los operadores y la hacienda.
Oscar Subarroca pasará a la historia como el último presidente del mercado de Liniers, con más de 45 años inmerso en los corrales, pasarelas y casillas del complejo. Con 70 años de edad, pasó más de la mitad de su vida en el ícono de Mataderos y conoce como la palma de su mano los códigos y la manera de desempeñarse en este negocio.

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